Diabetes y sentimientos de culpa

diabetes-y-sentimientos-de-culpaAprender a manejar nuestras emociones es indispensable para tener un buen control de la enfermedad.

La culpa es una de las emociones más comunes que experimentan las personas que han sido diagnosticadas con diabetes. Al poco tiempo de saber sobre su enfermedad, es común que el paciente se atormente pensando en los hubieras que podrían haber evitado la diabetes. Sin embargo, quedarse en esos sentimientos de culpa, puede ser más perjudicial para su salud.

La prevalencia de diabetes ha aumentado; la obesidad y el sedentarismo han favorecido el crecimiento exponencial de esta enfermedad, que es una de las primeras causas de muerte en nuestro país. Se estima que cada hora son diagnosticados 38 nuevos casos de diabetes, una noticia que tendrá un enorme impacto emocional.

Lo que sentimos influye en nuestro cuerpo y en nuestro bienestar. En el caso de la diabetes, las emociones que más frecuentemente atentan contra la salud son la depresión, la ansiedad, la ira y la culpa; todas ligadas y en constante fluctuación, lo que puede afectar la salud. El enojo, por ejemplo, aumenta la adrenalina, incrementa la presión arterial y puede desencadenar un descontrol de nuestros niveles de glucosa.

Al dejar que las emociones dominen, se corre el riesgo de interferir con el manejo de la enfermedad. Se convierte en un círculo vicioso, la culpa de haberse enfermado, la ira por no haberlo impedido, la depresión de no poder revertir la enfermedad así como la ansiedad por indulgencias que podamos hacer en nuestro cuidado; lo que sumado genera más culpa y reinicia el ciclo. Es una montaña rusa física (en los niveles de glucosa) y emocional que afecta cuerpo y mente; pero hay una forma de llegar al equilibrio: el perdón.

Es necesario ser conscientes de como nuestros pensamientos y emociones afectan a nuestro organismo. Aceptar la situación, en lugar de luchar contra ella. Ser conscientes de que, si bien hay malos hábitos que favorecen la enfermedad, lo cierto es que las causas genéticas –fuera de nuestro control– también juegan un papel importante en el desarrollo de la diabetes. No debemos culparnos.

Todos tomamos decisiones equivocadas –también quienes no tienen diabetes– pero es necesario perdonarnos para aprender a tomar decisiones más acertadas que ayuden a tener un mejor control de la enfermedad. En algunos casos será conveniente la ayuda de un especialista para aprender a lidiar con nuestras emociones.

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