Lactancia materna exclusiva: un bien escaso

lactancia materna exclusivaLa OMS estipula que, para garantizar el desarrollo saludable del bebé, este debe alimentarse durante los primeros seis meses de vida únicamente con leche materna. Sin embargo, muchos recién nacidos no reciben lactancia materna exclusiva hasta los seis meses -como se recomienda-.

El promedio está muy lejos de esto; por ejemplo en Argentina, la duración de la lactancia materna exclusiva es alrededor de los dos meses. La principal causa de que las madres no adopten las recomendaciones es el desconocimiento general que hay sobre el tema.

Por un lado se desconocen todos los beneficios que la lactancia materna exclusiva proporciona a los bebés y a las madres. Por otra parte, muchas madres destetan a sus hijos de forma prematura porque no conocen la técnica correcta para amamantar, lo que puede generar una baja producción de leche y molestias como grietas en los pezones o mastitis, que convierten la lactancia en algo doloroso.

La lactancia exclusiva es fuente de salud.

La leche materna no solo es un alimento fácil de digerir, sino que contiene proteínas, lípidos, vitaminas, minerales y anticuerpos esenciales para el desarrollo del bebé. Además, su composición es la exacta para cubrir las necesidades nutricionales del niño.

Esta composición única de la leche materna la hace un alimento perfecto para el bebé. Es un alimento vivo cuyos componentes ayudan al recién nacido a desarrollar mejor su sistema inmunológico y a tener un mejor sistema digestivo, por lo que será un bebé mucho menos propenso a padecer infecciones y otros malestares como problemas intestinales o diarrea, más frecuentes en los bebés alimentados con fórmula.

Además, la lactancia materna exclusiva tiene beneficios a largo plazo. Los bebés alimentados según las recomendaciones de la OMS tienen menor tendencia a tener la tensión alta o a tener altos niveles de colesterol en la sangre en su vida adulta, tienen menos probabilidades de desarrollar enfermedades infecciosas, de padecer diabetes de tipo dos o de tener obesidad.

También para la madre hay beneficios: la recuperación tras el parto es más rápida pues al amamantar se produce oxitocina, una hormona que ayuda a que el útero vuelva a su estado normal, recuperará antes su peso pues la producción de leche conlleva un gasto calórico extra y al fortalecer el vínculo madre-hijo, tendrá menores posibilidades de padecer depresión posparto.

Una buena técnica garantizará una lactancia exitosa.

Para evitar un destete prematuro del bebé se debe informar muy bien sobre todas las ventajas que tiene la lactancia materna frente a otros alimentos y se debe enseñar a las futuras madres cómo deben hacer para amamantar de la forma correcta a sus bebés.

Se deben explicar las distintas posturas que puede elegir la madre para amamantar y la correcta sujeción del bebé al pezón. Conocer diferentes posturas permitirá a la mamá descansar más y no cargar peso siempre en el mimo lugar, previniendo dolores de espalda. Que el bebé se sujete bien al pezón evitará la aparición de grietas y además asegurará que el bebé toma toda la leche que necesita.

Para esto se debe formar al personal encargado de hacer seguimiento del embarazo para que pueda aconsejar a las mujeres sobre lo que deberán hacer cuando llegue el momento de dar el pecho. La creación de talleres y cursos especializados son iniciativas que pueden ayudar a muchas mujeres a evitar las molestias ocasionadas por una mala técnica y a disfrutar de la experiencia de amamantar a sus hijos.

Con la información adecuada a mano y buenas campañas de sensibilización, cada vez serán más las madres que elijan la lactancia materna exclusiva para sus hijos hasta los seis meses, logrando que, lo que hasta ahora es un bien escaso, sea una práctica habitual en nuestra sociedad. 

Escrito por: María José Madarnás

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