Peleas entre hermanos: ¿son tan malas?

peleas-entre-hermanos-¿son-tan-malas?El conflicto entre hermanos sirve como escalón del desarrollo personal y nos da herramientas de socialización.

Los conflictos familiares están a la orden del día. Las peleas entre hermanos son una de las cosas más comunes en la vida de una persona. El conflicto no sólo es normal, sino que incluso puede ser benéfico. Podemos aprender y crecer a través de los conflictos.

En cualquier contexto en que nos desenvolvamos encontraremos conflictos. Es natural, todas las personas son diferentes y sus perspectivas pueden contraponerse a las nuestras. Los conflictos que a menudo se presentan con los hermanos en la primera etapa de nuestra vida pueden ser una fuente de aprendizaje. Éstos pueden ser la base que nos ayude a lidiar mejor con las dificultades que se presentarán a lo largo de nuestra vida.

Las peleas entre hermanos son de hecho parte importante del desarrollo de los pequeños. La mayoría de las veces son los primeros intentos de entender las relaciones sociales. La interacción que tengamos con nuestros hermanos será clave para el desarrollo de futuras amistades. Sin embargo, esto no quiere decir que como padres debamos permitir a nuestros hijos atacarse sin intervenir. La forma en que actuemos también afectará su forma de relacionarse en el futuro.

De acuerdo a los especialistas, los padres responden ante las peleas entre hermanos básicamente de tres formas: Evitan involucrarse, actúan como intermediarios o los castigan. En el primer caso, los padres ignoran el conflicto porque pretenden que los hijos resuelvan sus problemas por sí mismos. En el segundo, lo que buscan es enseñar a sus hijos a expresarse y aconsejarlos. En el último caso, el padre elimina el conflicto castigando a los hermanos

¿Cuál es la forma más adecuada de lidiar con el conflicto? Quizá lo más conveniente con niños más pequeños sea aconsejar, ya que los niños aún no han aprendido del todo a relacionarse adecuadamente. Sin embargo, a los hijos adolescentes conviene darles más espacio, pues de esta forma aprenden a ser independientes y manejar sus propios conflictos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que hay una diferencia entre conflicto y abuso. De acuerdo a una investigación dirigida por el David Finkelhor, del Laboratorio de Investigación Familiar de la Universidad de New Hampshire, en Durham, Estados Unidos, existen formas serias de victimización entre hermanos que a menudo son minimizadas como “una simple pelea de hermanos”. Sin embargo, estos altercados presentados de manera sostenida pueden provocar ansiedad o depresión en los niños. Es necesario que los padres estén al pendiente para tratar con estos conflictos y establecer reglas que permitan manejar mejor la situación.

La forma en que enseñemos a nuestros niños a lidiar con el conflicto será determinante en su forma de relacionarse con el mundo. Inculcar en nuestros pequeños empatía será clave para que aprendan a manejar sus conflictos de la mejor manera 

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