Amistad de siempre

amistadSí, sí, sí, tienes toda la razón, vivo con una desazón, pero es que son dos años, dos años, y no encuentro una solución, a mis problemas, económicamente hago malabares, milagros, más bien , te acuerdas que me dijiste que por algo pasan las cosas, esas frases que hasta yo he mencionado, una y otra vez, que si se cierra una puerta se abre otra, aquí hoy te digo que lo he intentado todo y nada, de nada, que lejos de ingresar, egreso, que donde estoy llevo casi diez meses y nada, nada.

Y, sé que con desesperar, las cosas empeoran, si supieras las noches que no concilio el sueño, que camino por la casa, pensando, tratando de agotar las pocas energías que me quedan a esas horas.

Tu sabes que ese plan de pensionarse no resultó, que solo recibó el 70% de lo que ganaba, que si la contadora se equivocó, y ahora ni la cara me da.

Mientras platicaba con una de mis hijas me dijo que le preocupó, pero que debo tomar una terapia, pues todos mis achaques se deben a ésta falta de energía que provocan las preocupaciones, si supiera las noches que lloro por que lo último que deseo es convertirme en una carga para cualquiera de ellas.

Que desde que me quedé sola con ellas, sin la nula presencia paterna trate, y quizá logré, darles todo lo que podía, ahora el padre goza de dos estupendas mujeres formadas sin saber lo que tomó educarlas, darles una familia, educación, que sé yo.

Si lo único que pido es tiempo, amor, ser escuchada de vez en vez, que mejor terapia, que pensarse amada, pero la vida ha cambiado tanto, se vive tan aprisa, tan enajenadamente que no queda tiempo o ¿no queremos darlo?, me pregunto.

La modernidad nos manda a terapias, y ese apapacho que necesitamos, ese beso en la mejilla, ese te quiero nos lo dará la terapia.

Fíjate que éste ánimo tan bajo está que éstas fechas que siempre me han dado tanta alegría, ni siquiera quería adornar mi casa, el árbol, bueno ni pensarlo, y aún así me anime y adorné.

Sí, sí, sí, que debo quererme más lo sé y no es que no me quiera, pero ésta tristeza me gana, me gana.

Si, sí, sí, que puedo seguir, si, lo intentó todos los días, cuando me levantó y digo hoy, hoy me como al mundo.

Te prometo, me prometo, reír más, llorar menos, sentarme a ver aunque esté sola las pequeñas luces del árbol, oír una buena música, tomar una copa de vino, y recordar que si se cierra una puerta se abre otra.

Gracias, gracias mil por tu llamada, y por ese cariño incondicional de años que a pesar de las distancias estás siempre, siempre.

 

Escrito por: REBECA HARFUCH O. 

 

Comments  

0 #2 Yola 2013-01-31 07:46
Por lo que he leído me pareciera que las buenas intenciones, las promesas y la fuerza de voluntad no serán suficientes en este caso.
Esta persona debería por lo menos consultar un PSIQUIATRA para determinar si existe o no depresion clínica.
Muchos casos de depresion no se diagnostican y estas personas andan por la vida sin ningun tratamiento y sintiendose miserables, lo cual en estos tiempos es imperdonable con todas las opciones que existen.
No se si el arbol opine lo mismo...
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0 #1 luis 2013-01-30 22:01
Hola mi querida Rebeca.

Es cierto, veces así es la vida... pero también es verdad que podemos cambiarla !!!.

Te lanzo una propuesta muy loca.

Selecciona un árbol, el que te "inspire" cuando lo mires, tócalo con la palma de tu mano y háblale de esta Señora...

La Naturaleza es muy Sabia y estoy seguro que tendrás una respuesta para darle a la Señora de tu escrito.

Por lo demás, sabes en donde encontrarme a pesar de la distancia geográfica que nos separa.

Yo se bien que tus escritos tendrán mucho éxito en esta página y que siempre serán bien recibidos por nosotros tus lectores de hace muchos años.

Te mando un abrazo y sabes bien que te quiero.

luis
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