¿Cómo elegimos a nuestros amigos?

como-elegimos-a-nuestros-amigosLa amistad es algo que se da de forma natural, no es consciente, pero ¿qué nos lleva hasta los amigos que elegimos?

Carmen, Tibby, Bridget y Lena son amigas desde siempre y por primera vez no pasarán el verano juntas. Un día antes de separarse van de compras y encuentran un pantalón que se ajusta perfectamente a cada una, así que deciden compartirlo a lo largo de las vacaciones; cada quien lo tendrá dos semanas y enviarán cartas para seguir en contacto. Un verano en pantalones cuenta la historia de cuatro amigas que, aunque son diferentes, se complementan.

Decía C.S. Lewis que la amistad nace en el momento en que una persona le dice a otra “¿cómo? ¿tú también? Creí que era el único”. Las cosas que tenemos en común con nuestros amigos parecen ser un factor determinante en la relación. La afinidad favorece las amistades, pero en la primera impresión no siempre notamos que existen esos gustos o ideas en común.

Pero quizás inconscientemente sí notamos algo parecido. Las amistades nos dan un sentido de identidad y reafirman nuestra visión del mundo. Tal como en la pareja, la química y la compatibilidad juegan un papel importante en el desarrollo de nuestras relaciones.

No sólo las actividades nos unen, después de todo, no a todos nuestros amigos les gusta lo mismo que a nosotros; la semejanza es más sutil que nos lleva a vincularnos.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de California, en San Diego la similitud que existe con nuestros amigos también es genética, es comparable a la que hay con un primo lejano; James Fowler, quien dirigió el estudio, señala que es casi como si tuviesen un tatara tatarabuelo en común.

A veces las personas nos llaman la atención, tan solo al conocerlas sabemos que podrían caernos bien. Esto puede estar dado precisamente por la similitud que percibimos inconscientemente con ellos; nos reflejamos en quienes nos rodean y cuando percibimos rasgos que identificamos de nosotros mismos en los demás, es fácil generar afinidad.

Pero ¿cómo nos encontramos? El estudio sugiere también que el olfato puede ser quien nos guíe a nuestras amistades; los olores que atraen a los grupos de amigos suelen ser similares, por ejemplo el café, lo que nos puede llevar a lugares de encuentro de forma inconsciente, donde la convivencia hará surgir la amistad.

Es el trato constante lo que permitirá esa transición de meros conocidos a amigos. Esta tendrá que ver con la apertura, con mostrarnos tal cual somos e incluso estar dispuestos a compartir nuestras vulnerabilidades. Con nuestros amigos nos sentimos seguros y protegidos, como si estuvieramos en familia quizá por eso los elegimos.

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