Daddy Issues

daddy issuesTodos tenemos problemas relativos a nuestros padres. Porque estuvieron o por su ausencia; por lo que dijeron o callaron. Buena o mala, la relación con papá tiene impacto en quienes nos convertimos.

El Dr. Stephan B. Poulter, autor del libro The Father Factor, realizó una clasificación en la que señala cómo la forma de interactuar con nuestro padre en la niñez influye en nuestra forma de interactuar con el mundo e incluso en nuestro desarrollo laboral.

Exigente y perfeccionista

Este tipo de padre está orientado al éxito, es un padre que demanda la consecución de logros y pone énfasis en la opinión de los demás. Los niños que crecen en este tipo de entorno aprenden que deben ser siempre “ganadores”, en todos los aspectos, o no serán nada. Son sumamente autoconscientes y a menudo se trata de personas con problemas de auto-valor; la apariencia y los logros son su fuente de valía y están en constante búsqueda de aprobación.

Bomba de tiempo

Este estilo de paternidad está basado en el miedo y la intimidación. Se trata de padres que expresan su enojo de forma explosiva y debido a lo impredecible de su carácter, el niño crece con un constante miedo; por lo que aprende a identificar las más pequeñas señales de alerta para evitar conflictos. Estas personas suelen desarrollar buenas habilidades sociales y una excelente capacidad de identificar emociones, sin embargo, su deseo de mantener la paz y sentirse seguros es tan grande que les impide hacer mucho de lo que desearían y viven en constante estrés tratando de “ser buenos”.

El padre pasivo

Calmado y emocionalmente reservado, este tipo de padre es más observador y no suele expresar afecto a los hijos. Generalmente son familias en las que los roles de papá proveedor y mamá cuidadora están muy marcados. Como consecuencia de la falta de muestras de afecto y comunicación, los niños crecen con una sensación de ser ignorados y dudan de su capacidad de establecer relaciones significativas. También suelen tener falta de motivación y un gran miedo al fracaso.

Padre ausente

La ausencia del padre puede ser figurativa o real, pero a diferencia de un padre pasivo –que puede no darse cuenta de su negligencia– este tipo de padre no muestra el menor interés de formar parte de la vida de su hijo. Este rechazo genera resentimiento, depresión y con frecuencia, problemas para lidiar con el enojo. Muchos se convierten en personas perfeccionistas y autoexigentes; otros pueden asumir que hay algo mal en ellos que les hizo ser rechazados y algunos buscan ser lo opuesto de ese padre.

Compasivo y mentor

Este es el tipo de padre más deseable. Es aquel que pasa tiempo con sus hijos y está emocionalmente conectado con ellos. No es perfecto, pero este tipo de padre entiende la importancia de su rol en la vida de los niños. Son respetuosos, comprensivos, tolerantes, capaces de entender sin ser juiciosos; confían, son compasivos y valientes. Todas estas características, transmitidas a los hijos, les permiten desarrollar su autoestima, empatía, estabilidad emocional y la capacidad de desarrollar buenas relaciones personales y profesionales.

Por supuesto ningún padre encajará por completo en un solo perfil, es normal que las características se empalmen, pero todos tienden a un estilo de paternidad. Entender el tipo de relación que hemos tenido con nuestro padre es el primer paso para sanar cualquier problema que esta relación nos haya dejado.

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