Entretenimiento

La crisis cotidiana

E

n este mundo convulsionado de hoy, donde algunas andamos corriendo todo el día, todos los días de nuestra vida, nadie tiene otra cosa que no sea prisa, por las demasiadas cosas que quiere realizar en las únicas horas con que cuenta el día. Andamos con angustia, dadas las circunstancias económicas por las que atravesamos; miedo, sin la menor duda, por la inseguridad que nos aqueja; y depresión, debido al peso de todo lo anterior.

Desde cualquier punto de vista, la lógica, es que una acción lleva necesariamente a una reacción; nuestras acciones nos han llevando sin estaciones en el camino, por una carretera llana, carente de irregularidades, en línea recta, desprovista de sinuosidad alguna, de caída libre con ausencia de frenos o retornos, sin necesidad de pasaporte o identificación, directamente al caos de la sin razón.

Encuentro con frecuencia en los diarios de mayor circulación de la ciudad encabezados que me siguen sorprendiendo, no por la noticia en sí, sino por la “sin razón” de la misma: Estados Unidos decide cerrar el penal de Guantánamo y repartir “generosamente” a los presos ahí confinados a quien quiera darles asilo (¿Si son convictos por ellos, porqué no los asignan a sus propias penitenciarías o los liberan en su territorio?).

En respuesta, un rotativo español anuncia que ésa nación está dispuesta a recibir algunos de los ajenos reclusos, pero: “El Gobierno ve problemas para acoger a uno de los presos de Guantánamo. España pide a Estados Unidos que los detenidos no tengan antecedentes penales” (Un prisionero, que está confinado en un penal, ¿podría exiliarse libremente en otro país sin antecedentes penales?).

En otra primera plana: “Un secuestrador, acusado de organizar sus delitos desde el reclusorio donde está confinado, la penitenciaría de Santa Martha, en una celda de alta seguridad, vigilado las 24 horas por custodios y por cámaras de circuito cerrado, se comunica sin problemas por su celular a este diario, buscando una entrevista para aclarar a los medios que niega que utilice celulares para organizar plagios desde la cárcel”.

La “sin razón” cotidiana ya no permite más que atendamos la lógica de las cosas sencillas. Las instalaciones de nuestra industria bancaria y financiera nos ofrece cada día mejores servicios en general, plazas  modernas, amplias, lujosas, con “personal capacitado y amable”; según la dimensión del mismo cuenta desde cinco a veinte ventanillas por locación, de las cuáles como ejemplo: en la de cinco funcionan dos y una salió a comer.

Hablemos también de nuestras magníficas tiendas de autoservicio, cada día más grandes, con más variedad y mejor mercancía, con mayor número de artículos de importación y menos capacidad de atención al cliente; cuando terminamos de zigzaguear en los pasillos poniendo en nuestro carrito “hoy, lo estrictamente  necesario”, las cajas tienen líneas interminables ya que de treinta instaladas únicamente están trabajando ocho.

¿Desea que le describa más ejemplos?

Escrito por Mariño

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