Cambios

Padres que vuelven a ser Adolescentes

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Escrito por Merlina Meiler

Hay una camada de padres jóvenes (o no tanto) que, luego de una separación, han adoptado conductas que podríamos catalogar de “adolescentes”.

Ante la mirada de los más pequeños de la familia, suelen hacer cosas como estas:

 

 

 

* Se visten y comienzan a hablar de manera similar que sus hijos, incluso, les usan la ropa.
* Comienzan a frecuentar lugares de gente de mucha menor edad.
* Eligen parejas mucho más jóvenes, que hasta podrían ser sus hijos.
* Cambian de compañía con bastante frecuencia y tienen una vida sexual que les resulta muy evidente al resto de la familia.
* Descuidan su trabajo o sus responsabilidades.
* Modifican los límites que había (a veces, sólo para hacer quedar a su ex como al integrante más rígido de la pareja, otras, para congraciarse, al punto de dejar el rol que les corresponde y de apostar a ser amigos, poniéndose al mismo nivel).
* Compiten con los jóvenes de la familia.

Algunos nunca tuvieron la oportunidad de tener esta clase de actitudes, ya que se casaron o se hicieron cargo de responsabilidades desde muy jóvenes. Otros, en esta nueva etapa de su vida, se sienten a la deriva, fuera de la seguridad que les daba la situación estable anterior, y con su comportamiento, de alguna manera, les pasan sus inseguridades y sus miedos a sus hijos, quienes anteriormente los veían como personas seguras y decididas.

Los niños suelen sentirse incómodos ante este cambio de imagen y de hábitos de sus padres. Ya les es bastante difícil digerir la separación de sus padres; tienen que sumar este cambio radical en la personalidad, en las costumbres y también en los límites que existían antes, por lo que tienden a sentirse desorientados muchas veces: no cuentan con el caparazón protector y los lineamientos claros con los que convivieron hasta ahora. Vale la pena tener en cuenta que ellos siguen necesitando la imagen de padre y de madre con la misma intensidad que siempre.

Por más cambios personales por los que pasemos los mayores, es preciso que mantengamos al margen a los chicos en cierto grado. Por supuesto que es bueno que nos acompañen en las nuevas etapas de la vida que nos toca transitar, pero depende de nosotros intentar no agobiarlos y mantener el rol y las responsabilidades de cada uno: el padre es padre y el hijo, hijo.

Escrito por Merlina Meiler

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