Bienestar

Atreverse a hacer cosas nuevas

Los seres humanos somos contradictorios, por un lado tenemos una innata curiosidad y nos atrae la novedad; por el otro, tememos a lo desconocido y a menudo nos resistimos al cambio. Estas dos tendencias se han mostrado útiles en nuestra evolución, permitiéndonos avanzar y sobrevivir.

Ya no enfrentamos los mismos peligros y dificultades que nuestros antepasados, nuestra vida se ha hecho bastante cómoda. Lo que del lado negativo, puede favorecer la apatía y los sentimientos de frustración. Tener una cierta seguridad está bien, el problema es cuando nos quedamos en esa zona de confort y no nos atrevemos a buscar algo más.

Quedarse siempre en lo mismo nos introduce en un estado de casi automatismo, en el que no nos retamos, no exploramos y no impulsamos nuestra creatividad. Actuamos mecánicamente y la vida se torna aburrida. Puede ser que estemos hartos de la situación, que nos sintamos infelices y pensemos que algo nos hace falta; queremos cambiar nuestra vida, pero nos cuesta mucho trabajo.

El principal obstáculo que tenemos es el miedo, pero el cambio empieza por nosotros y si queremos que las cosas sean diferentes, es necesario hacer las cosas de forma diferente. No es necesario que sean cambios radicales, las transformaciones más pequeñas pueden ser el primer paso hacia una nueva forma de vida.

A medida que intentemos cosas nuevas, nos sentiremos más motivados a intentar otras cosas, podremos ver el mundo desde una perspectiva más amplia, alimentaremos nuestra creatividad y nos sentiremos más vivos.

¿Es posible que fallemos? ¡Por supuesto! Pero incluso si las cosas no salen como esperamos, tendremos la satisfacción de haberlo intentado y una experiencia que nos deja aprendizajes. Lo primero es dejar de lado los pretextos y dar el salto.

Escrito por: Elena Pedrozo

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