Bienestar

Autoimagen: ama tu cuerpo

Cuando hablamos de identidad a menudo lo asociamos con aquello que está en nuestra mente, así como el manejo de nuestras emociones, con lo que pensamos, creemos y sentimos. Pero nuestro cuerpo no es una vasija o un envoltorio, es parte de quienes somos; amarlo, con todo lo que nos gusta y no nos gusta, aceptarlo, es parte importante de nuestro crecimiento personal.

Nosotros mismos somos casi siempre nuestros peores críticos, cada pequeño error lo vemos magnificado porque se trata de nosotros y está allí. En el caso de nuestra percepción de autoimagen, solemos ser tan observadores de nosotros mismos, que vemos defectos donde no los notaríamos en otros.

No es raro que en conversaciones entre amigas nos quejemos de que no estamos del todo a gusto con nuestra imagen y nuestras amigas traten de animarnos y nos digan lo bellas que somos, pero no terminamos de creerlo. No es que ellas mientan o nosotros busquemos atención; en realidad tiene que ver con que somos demasiado autoconscientes.

Tenemos una imagen establecida –por los medios, por la sociedad, por nuestra familia– de cómo debería lucir una persona atractiva y aunque somos capaces de aceptar y entender que hay muchos tipos de belleza, así como reconocer la belleza en quienes nos rodean, cuando se trata de nosotros, nos culpamos por no encajar en un estándar de belleza. No usamos los mismos parámetros cuando se trata de juzgar la belleza ajena, que cuando se trata evaluarnos a nosotros mismos.

Parte de la autoestima viene de la autoimagen y es fundamental aprender a amarnos por completo. Debemos ser capaces de mirarnos al espejo y estar contentos con lo que vemos. De aceptar aquello que no podemos cambiar y mejorar lo que sí se puede. Ser capaces de sentirnos bien con nosotros mismos en todos los sentidos. Pero para lograrlo, es necesario ser conscientes de cuándo estamos siendo demasiado duros con nosotros mismos.

Aprecia tu cuerpo, no sólo por cómo luce sino por lo que te da, lo que te permite lograr y hasta dónde te deja llevar. Admira tus formas, encuentra que es lo que sí te gusta; no te compares con los demás, no midas tu belleza en función de los demás. Date el tiempo de observarte y darte cuenta de todo aquello positivo que quizá tus amigos han visto pero tú no habías notado. Sé la primera en afirmar el amor por tu cuerpo y lo maravilloso que es.

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