Cuando reír NO es tan bueno

cuando reir no es tan buenoTodo en exceso es malo, incluso la risa.

Dicen que la risa es la mejor medicina; que estimula nuestro sistema inmunológico, que nos oxigena, que ejercita músculos que de otra forma no ejercitaríamos y que nos hace felices. Pero no todo es alegría y bienestar, de acuerdo a algunos estudios, la risa no siempre es tan buena.

La risa tiene muchísimos beneficios, así lo han confirmado diversos estudios. Reír reduce el estrés, la ansiedad y la depresión. Ayuda a mejorar la función de los pulmones. Puede ayudar a controlar los niveles de glucosa en la sangre e incluso ayudarnos a quemar calorías. Sin embargo, cuando nos reímos demasiado, la risa también puede tener consecuencias.

Dolores de cabeza, ataques de asma, rasgadura de garganta, hernias e incontinencia, son algunos efectos no gratos de la risa. También se ha visto de casos en que las personas aspiran accidentalmente objetos por reír o a quienes se les ha dislocado la mandíbula.

Pero no es necesario ser alarmistas, no toda la risa tiene consecuencias y tampoco se trata de suprimirla. Lo cierto es que reír es un impulso que difícilmente podemos controlar, es más bien una respuesta involuntaria y si bien es posible fingir, solo reír genuinamente nos brindará beneficios.

La risa tiene fundamentalmente una función de integración social. Es más frecuente que nos riamos en presencia de otras personas que en solitario, y es que no se trata de los chistes, sino del lazo y la empatía que se genera al reír en grupo. De hecho, un estudio de la Universidad de California en Berkeley encontró que las personas que comparten la risa, tienen relaciones más largas y saludables. Sin importar cuál sea nuestro estilo de humor, la risa nos conecta.

Sin embargo, dada precisamente su función social, con frecuencia surge como una respuesta ante situaciones incómodas o inapropiadas que nos sacan de balance. Lo cual puede ser contraproducente para la comunicación e incluso ponernos en una situación más incómoda.

Por otro lado, una risa falsa no tiene el mismo efecto en nosotros. Greg Bryant, psicólogo cognitivo, señala que hay diferencias en las trayectorias neuronales que causa la risa en nuestro cerebro, cuando es real o cuando es fingida. Incluso el sonido es diferente.

Una risa fingida simplemente no brindará todos los efectos que puede dar una risa verdadera a nuestra salud.

Reír nos beneficia física, mental y emocionalmente; y si bien no es la panacea que nos han dicho, los beneficios superan con creces a los peligros o consecuencias que pueda tener. Así que hay que reír sin preocupaciones, pero también honestamente.

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