Bienestar

¿Cómo decidimos?

¿Té o café? ¿Frío o caliente? ¿Chocolate o vainilla? Cada día nos enfrentamos a muchas decisiones, unas intrascendentes y otras más complejas, pero decisiones al fin que transforman nuestro día a día. Pero, qué pasa por nuestra mente mientras estamos en el pasillo de un centro comercial decidiendo qué cereal vamos a llevar.

 

Se dice que el hombre es un animal racional y que nuestras acciones y decisiones se guían por nuestra razón, sin embargo, los estudios han demostrado que esto no es del todo cierto. Nuestro sistema de toma de decisiones es un sistema automático en el que intervienen factores como nuestros hábitos, emociones y nuestro contexto. Es más que la sola evaluación y comparación de lo que tenemos para elegir.

 

Una parte esencial de este proceso son nuestras emociones, lo que decidimos está directamente relacionado a nuestro estado emocional del momento y los “recuerdos” de situaciones similares en nuestro pasado. Nuestro análisis racional de las circunstancias estará guiado en parte por nuestras emociones. Si algo nos hace sentir bien, intentaremos explicar de forma racional por qué es la mejor opción a elegir.

 

Un aspecto importante en el estudio de la toma de decisiones, es la recompensa. La perspectiva de obtener un beneficio puede llevarnos a elegir o mantener un comportamiento sobre otro. A la hora de hacer una evaluación nuestro cerebro calificará en relación al “precio” que hay que pagar por obtener ese beneficio, y si la recompensa es mayor, la motivación para decidirse por esa opción, también será más grande.

 

Existen otros factores como nuestra visión de nosotros mismos, nuestros deseos y necesidades, la sociedad en la que vivimos, la presión social o el deseo de encajar en un círculo social, también condicionan las decisiones que tomamos. Estos son algunos de los muchos aspectos que nuestro cerebro considera y procesa de forma automática, para que en menos de 10 segundos seamos capaces de tomar una decisión.

 

Es un rasgo evolutivo. Si nos quedáramos analizando cada aspecto de cada decisión que tomamos, nunca terminaríamos de tomar una decisión y no avanzaríamos.

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