Mentiras que nos decimos y verdades que no nos creemos

mentiras que nos decimos y verdades que no nos creemosLa introspección y el autoconocimiento son herramientas que nos ayudan a tener una vida más plena y feliz. Es importante ser capaces de vernos y analizarnos a profundidad, de ser autocríticos y darnos cuenta de quiénes somos en verdad y quiénes queremos ser. Sin embargo, con frecuencia somos demasiado duros con nosotros y lo que nos decimos más que ayudarnos, nos hace daño.

Cuando hablamos de autocrítica, siempre parece que nos enfocamos en todo lo que es necesario corregir, pero cuando se trata de lo positivo parece que nos cuesta más trabajo. Y es que casi siempre es más fácil ver lo malo. Nos fijamos en nuestras carencias y nuestros errores –y aumentamos el peso de estos–. Nos atacamos sin piedad e incluso minimizamos todo lo positivo que tenemos.

Pero ser autocrítico no se trata sólo de ver los defectos, sino también de ser conscientes de las herramientas con las que contamos y las cualidades que nos pueden impulsar. Si no creemos que somos capaces o que nos merecemos las cosas, lo más seguro es que terminaremos auto saboteándonos y nos impediremos, de forma inconsciente, conseguir lo que deseamos. Pero, ¿por qué nos cuesta trabajo hablarnos positivo?

Una razón común es que nos suena falso. Estamos tan acostumbrados a atacarnos que cuando intentamos cambiar el enfoque, nos resistimos a creerlo y sentimos que estamos siendo honestos con nosotros. “A quién intento engañar”. Hablarse de forma positiva puede sentirse como un montón de mentiras.

Con frecuencia también tiene que ver con errores del pasado que han tambaleado nuestra autoconfianza. Errar es humano, pero a veces nos centramos tanto en esas fallas que en lugar de aprender de ellas, nos quedamos estancados. En el fondo creemos que nos volveremos a equivocar.

Pero lo que tenemos que entender es que estas percepciones negativas no parten de la realidad, sino de los sentimientos negativos internalizados que tenemos respecto a nosotros mismos. Ser conscientes de esto es un primer paso cambiar esta autocritica destructiva, por algo que nos ayude más. Hablarnos desde la esperanza puede ser una buena forma de empezar. Desde lo que creemos que podemos hacer y de que, si bien no todo sale perfecto siempre, tenemos la capacidad de hacerlo bien.

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