Bienestar

¡Feliz nacimiento hacia la persona que eres!

Ilumina los espacios donde guardes rencores y resentimientos

La palabra Navidad deviene de una contracción semántica de la palabra Natividad que significa “natalicio o nacimiento” más específicamente “nacimiento de Cristo”. Como no existe ninguna fuente histórica que nos permita conocer con exactitud la fecha del nacimiento de Cristo, la tradición hizo coincidir esa fecha con la fecha en la que el Sol emerge invicto frente a la oscuridad. Es la festividad del Sol Invictus celebrada en Roma el 25 de diciembre; día en que el equinoccio de otoño dejaba pasó al solsticio de invierno. Fecha en que la oscuridad y las sombras se doblegan a la luz.

Es por eso que el espíritu navideño para muchos es un estado de ánimo que los cautiva hacia la reflexión y la introspección desde la llegada de diciembre. Un pasaje interno que echa un vistazo a lo vivido y saca conclusiones para un futuro próspero.
Sol Invictus, es una invitación a que revises tu bául de emociones y comiences a descartar todo aquello que genera oscuridad, para dar espacio a que la luz se extienda en toda tu vida y tus seres queridos.
Perdona a tu prójimo, aún cuando hayas sido lastimado. La herida dolerá más, si te pasas la vida pensando en ella No es real que tenemos que esperar hasta estas fechas para “tener pensamientos positivos” o “ser o mostrarnos amables,” pero no es menos cierto, que durante estás épocas uno se vuelve más sensible y hasta susceptibles a situaciones que jamás tuvo en cuenta.
Por eso, atrévete a correr un riesgo importante en tu vida. Haz luz en esos espacios donde guardas reproches, rencores, resentimientos; reemplaza tus flores marchitas por la queja, por estrellas federales palpitantes de amor y armonía.
Perdona a tu prójimo, aún cuando hayas sido lastimado. La herida dolerá más, si te pasas la vida pensando en ella. Perdónate a ti mismo por lo que seas que hasta hoy no aceptes;  y ten presente que siempre has hecho lo mejor que has podido con las herramientas que poseías.
Así como el árbol de abeto o pino, llena de algarabía nuestras casas, así enciéndete para seguir recorriendo este camino.
Narra un hermoso cuento, que los hombres vistos desde el cielo, somos mares de fuego, que ningún fuego brilla igual que otro, que todos son diferentes. Que algunos son tímidos, casi imperceptibles, y otros, tienen tanta pasión, que nunca pasan desapercibidos.
Extiende la costumbre de adornar la casa en su exterior e interior, a tu propia persona. Descubre las potencialidades dormidas en ti y brilla con todo tu esplendor.
Que tengas una feliz navidad, es decir, un feliz nacimiento hacia la persona que quieres ser.

Escrito por: Chuchi González
Directora General Desarrollo Humano Crear-T
Coach Ontológico y Tallerista motivacional

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