5 formas de ver el mundo como los niños

5 formas de ver el mundo como los ninosLos niños perciben el mundo de forma diferente a nosotros, no tienen muchas de las experiencias y decepciones que nos han desencantado. Pero esto no significa que no tengan noción de la realidad, si bien están llenos de inocencia y no tienen nuestros conocimientos; de vez en cuando también vale la pena tratar de ponernos un rato en sus zapatos y retomar cualidades de cuando éramos niños; si lo hacemos, podemos aprender más de nosotros de lo que nos imaginamos.

  • Ver cada cosa como si fuera la primera vez. Los niños se maravillan ante las cosas, tienen los ojos abiertos a las posibilidades y parece que con el tiempo nosotros perdemos la capacidad de sorprendernos. Pero quizá podamos cambiar nuestra mentalidad y darnos cuenta de que por más rutinarios parezcan nuestros días, siempre hay la oportunidad de encontrar algo nuevo en lo conocido.
  • Ser curiosos. Los niños siempre tienen preguntas –a veces demasiadas– y están dispuestos a probar cosas nuevas. Ser curiosos es una cualidad que nos amplía el mundo, estimula la creatividad y puede reavivar nuestra capacidad de sorprendernos.
  • Dejar volar nuestra imaginación. Cuando los niños imaginan no se detienen a pensar en si las cosas son lógicas o posibles, simplemente se dejan llevar; pero los adultos no dejamos a los “qué tal sí…” fluir, porque “somos realistas” y queremos estar seguros de que sabemos cómo funciona el mundo. Pero si dejamos de poner trabas a nuestra imaginación y en lugar de buscar los peros, nos permitimos liberar nuestra creatividad, podemos lograr más delo que creíamos posible.
  • No ser tan desconfiados. El mundo no es rosa y siempre habrá gente que nos puede decepcionar. Pero tampoco podemos ir por la vida con la espada desenvainada esperando a ver de dónde viene el golpe. Los niños hacen amigos fácilmente porque no tienen prejuicios que les limiten. Estar abiertos a conocer más personas no sólo nos hará más felices, sino que incluso tiene el potencial de impulsar nuestro desarrollo profesional.
  • Hacer las cosas solo porque sí. Parece que necesitamos justificar cada decisión que tomamos, que cada cosa que hacemos debe tener una razón de ser, pero hacer las cosas solo porque sí, dejarnos llevar por el disfrute del momento, es quizá lo que nos hace falta de vez en cuando.

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