El presente es lo que importa

el presente es el que importa¿Cuánto tiempo le dedicas al pasado? ¿Cuánto en planear el futuro? y ¿cuándo disfrutas el presente?

Podríamos quejarnos días, meses y años recordando momentos desagradables que nos frustraron en diferentes momentos de la niñez o adolescencia y que arrastramos día a día con sufrimiento y miedo al presente, repitiendo así, escenas similares a las de nuestro pasado y peor aún, donde se ven involucradas personas queridas en el presente.

Cuando se tiene una sensación de fracaso es probable que el miedo sea el responsable; pues le damos un papel de guía en nuestro vivir. Podemos esconderlo con diversas palabras o caras e incluso desconocerlo, pero al pasar el tiempo se manifiesta continuamente y nos hace caer en los mismos “errores” que identificamos como fracasos.

Pero para salir de ese dilema, tenemos una herramienta poderosa y frase coloquial que se utiliza en nuestra sociedad: “aprender de la experiencia”. El pasado ya fue, por lo que no debemos quedarnos en ese instante desgastado y doloroso; cada etapa tiene su culminación y como tal también sus inicios y disfrutes; te aseguro que algo aprendiste en ese momento, pero el miedo y la inseguridad pueden alterar nuestra percepción, por lo que en el presente sólo recuerdas esos momentos tristes. Sin embargo, eres tú el principal personaje en la escena, quien decide quedarse estancado en el dolor o perdonar los errores y volver a comenzar.

Por otro lado, está el vivir constantemente pensando en el futuro, mientras la vida se escurre entre las manos. Personas que mientras ven una película ya están planeando lo que harán saliendo, que continuamente piensan en el mañana y se desgastan trabajando sin darle importancia suficiente al presente; que incluso llegan a pensar que las personas que toman cierto descanso después de la comida o que caminan en vez de utilizar el coche, desperdician su tiempo. Viven a prisa y exclaman que cuando llegué la vejez podrán estar en paz y quietud.

Suenan como el conejo de Alicia en el país de las maravillas. –¡Señor conejo, no huya!, ¡espere!  –No, se hace tarde, no hay tiempo.

A ellos les recomiendo reflexionar sobre lo que pasaría si mueren antes de lo proyectado, ¡todo ese esfuerzo se arrojaría por la borda! Y mientras tanto ya dejaron pasar compromisos familiares, idas al cine, cumpleaños, un día soleado junto al ser amado o simplemente una comida con los compañeros de trabajo, sin darse cuenta de que su miedo puede afectar a terceros.

Es necesario que estas personas observen sus actitudes ¿caminan rápido?, ¿piensan en muchas cosas y descuidan la atención en las actividades del presente?, ¿Se disculpan por llegar tarde, no entregar el trabajo por estar haciendo todo y no terminar con nada? Si te identificas con esto, te sugiero que tengas un mayor respeto a tu persona. Puedes pensar en múltiples metas o en los deseos más extravagantes que pasan por la mente, pero no olvides que es necesario estar en el presente, también necesitas compartir momentos felices y disfrutar, si algo no va como lo planeaste no aceleres el ritmo aprende de la paciencia y pon en la balanza lo que realmente necesitas.

Como lo anterior, podríamos escribir tanto al respecto que no alcanzarían las hojas para enumerar múltiples conductas del ser humano, todas con la misma finalidad: evadir el presente, ¿será que acaso que no tomamos conciencia del tiempo? ¿Por qué fijamos metas y objetivos materiales, pero miramos tan poco en nuestro interior? ¿Por qué tenemos miedo al presente?

El presente es lo único que tenemos, si hay inconformidad por lo que se es actualmente, entonces lo importante es hacerlo consciente. Enumera todo aquello que te desagrada tomando en cuenta actitudes, físico, pensamiento y espíritu, ve qué si puedes modificar y qué es lo que realmente está fuera de tú alcance, sólo así comenzaras con una nueva etapa del conocerte y conocer lo que te rodea.

No es un asunto fácil, pero si tienes disciplina y observación, estoy segura que lo lograrás, sólo es crear una confianza contigo y hacer el acuerdo de vivir en el presente. Verás cómo el cielo, las nubes, el aire pueden sensibilizarte y parecer que un día “malo” se transforme en una experiencia del vivir sin que dañe tu ritmo ni tu tiempo.

Escrito por: Luciérnaga

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