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Vencer el miedo al compromiso matrimonial

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El matrimonio es una decisión tomada por dos personas que se quieren y que quieren pasar el resto de sus vidas juntos.  Compartir  penas, alegrías, sueños, intereses y todo lo que el futuro depare.  Según la edad y las circunstancias de las personas,  cada uno  puede tener una actitud diferente frente a esta propuesta.

El miedo al fracaso suele influir en la toma de esta decisión,  ya que no se está tan segura de que sea lo correcto. También,  la sensación de pérdida de la libertad puede frenar la decisión de casarse y no se queda atrás el hecho de sentir que alguien tomará terreno para controlar nuestra vida.

En la época de antes, las mujeres crecían y eran educadas para ser esposas algún día. Con el paso de los años,  esto ha cambiado significativamente y las mujeres ya no están sentadas en sus casas esperando un futuro marido, sino que tienen vidas independientes, dinámicas, decididas y con la plena libertad de establecer relaciones según los criterios que quiera.

El matrimonio puede ser visto, en muchos casos, como una tradición que recorta ampliamente la libertad de acción de la mujer, razón por la cual muchas huyen todo el tiempo que les sea posible.

Si estás pensando en proponerle a tu pareja matrimonio o ya te lo han propuesto a ti, pero tienes miedo, estas recomendaciones pueden ayudarte:

- Si tienes una nueva relación, deja que el tiempo les permita conocerse y compartir sus virtudes y sus defectos.  Esto te permitirá estabilizarte emocionalmente.

- Una cosa es que te sientas bien con la compañía de alguien y otra muy diferente que quieras esa compañía para casarte. Piensa profundamente sobre este aspecto.

- No creas que todo es firmar papeles. Las parejas,  para ser felices,  no necesitan documentar.  Las leyes se han equilibrado mucho en este sentido y ciertos derechos u deberes no dependen del matrimonio.

- Puedes convivir con una persona y tener los hijos que quieras sin casarte.  Si en algún momento decides hacerlo, tiene que ser por razones de peso pero que no cambiarán ni tus responsabilidades, ni tus libertades.

- Es cierto que las personas casadas sienten que tienen un mayor nivel de compromiso. Se sienten más seguras de sus parejas y hacen más planes a largo plazo.  Contra los que cohabitan,  sienten que en cualquier momento pueden separase porque no hay papeleo de por medio facilitando el proceso.

- Busca el apoyo de un consejero matrimonial y aclara todas tus dudas.  De esta forma tomarás la mejor decisión.

- El matrimonio no es perder tu libertad de acción,  es compartir tu vida con alguien que te apoyará en algunas de tus decisiones.  Todo depende de lo que estés dispuesta a dar y a recibir.

- Si tu pareja te propone matrimonio,  no te sientas obligada a aceptar. Tómate tu tiempo y reflexiona sobre tus sentimientos.

“Tirarse al agua”, una expresión que suele usarse para aquella condición de querer casarse.  Pues usando el mismo ejemplo, es mejor saber nadar si nos lanzamos. Psicológicamente,  las mujeres sentimos los compromisos con una gran intensidad y solemos aguantar ciertas situaciones porque nos hemos “comprometido”.  La controversia de si casarse o no, sólo puede ser solucionada por una visión clara del futuro que queremos junto a la otra persona y el tipo de relación que queremos construir.

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