Profesión

Mesura

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La mesura es importante en toda relación, sobre todo en la cuestión laboral, es bastante desagradable que algunas personas sientan que tienen alguna clase de poder especial sobre uno, como si les hubiéramos endosado nuestra dignidad en papel calca y con sangre al final. La forma en la que se comportan deja mucho que desear y supongo que viene de la educación que recibieron cuando eran pequeños. Porque no somos más que el reflejo de nuestras casas.

Ese discurso de que todos somos iguales no es verdad, lo sé. A lo largo de mi vida me he percatado de ello, y a pesar de eso pienso que la educación y el respeto son omnipresentes… o deberían serlo en todos ellos. El respeto, la mesura, la cordura y la sensatez deberían ser una posesión de pobres, medios y ricos, posesión con valor y sin precio.

He sido siempre promotora de un ambiente laboral limpio, transparente, agradable y si no es posible, mínimo respeto… es lo mínimo. Ciertas personas no piensan así, están acostumbradas a sobajar, a mal tratar y a faltar al respeto. ¿Qué hacer? Nunca dejarse, “el respeto se gana”… dicen por ahí. No estoy de acuerdo, el respeto se da desde un inicio, como la confianza, como el 10 en la escuela, se tiene desde un inicio y en nosotros está conservarlo.

Debemos defendernos, la excepción se da cuando no nos atacan, nada más. Aunque a veces parece que sí y la percepción es importante. Se identifica al instante, la sangre registra el ataque y se calienta. Lo primero y más difícil de sentir es la mesura, debe caber en alguien y si la persona que está en frente no la tiene, debemos sacarla nosotros, entonces, ante una falta de respeto, primero: Mesura.

Posteriormente, educados, con respeto, tranquilos y con mucha seguridad se intenta solucionar el problema ya que ambos están mesurados, si la mesura nunca llegó, lo mejor es alejarse para que la calentura del momento pase y después con la sangre fría se pueda regresar al tema y resolverlo.

Si dentro de esta negociación de sentimientos y lucha de poderes la persona grita, ustedes guarden la mesura, cuando termine hablan con voz normal, si nunca termina simplemente salgan de la discusión. Ya habrá momento para platicar el tema. No es sencillo, de hecho hay ciertas personas a las que nos cuesta más trabajo, pero vale la pena intentarlo, los resultados de la mesura son más positivos que los de la irracionalidad y la exasperación.

Se predica con el ejemplo, -como dice mi mentor- si ustedes guardan la compostura y dan respeto, no hay razón por la cual no les den lo mismo y si sucede, pidan con mesura que los respeten. No hay que dejarnos, pero tampoco hay que pelearnos a golpes o a palabras, simplemente hay que dar lo que deseamos recibir y si no recibimos lo mismo, demos de todos modos lo que nos nazca pues más vale ser educado, respetuoso y mesurado que una histeria con dos piernas y pies. Nunca permanezcas en un lugar en el que no hay respeto.

Evangelina Jiménez Olvera.

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