El salario emocional

el salario emocionalGran parte de nuestra vida la pasamos en el trabajo; qué mejor si disfrutamos ese tiempo.

Estamos en el trabajo aproximadamente una tercera parte de nuestro día; compartimos más horas con nuestros compañeros que con nuestra familia. El trabajo es parte importante de nuestra vida, pero además de brindarnos los recursos económicos para cubrir nuestros gastos, un buen trabajo debe ser un entorno que nos permita crecer, profesional y personalmente, que favorezca nuestra calidad de vida y que nos haga sentir satisfechos.

Quizá no estemos en el trabajo de nuestros sueños, tal vez las cosas no son como las habíamos imaginado, pero eso no significa que debamos sufrirlo. Estar en un ambiente laboral que nos impulse y nos motive es fundamental para trabajar bien; pues no sólo queremos un sueldo que nos alcance para vivir, sino que lo que hacemos para obtenerlo nos haga sentir útiles y realizados.

El salario emocional se refiere a todos esos beneficios que nos brinda un trabajo, más allá del sueldo y las prestaciones. Cuando falta, los empleados están desmotivados, el ambiente es pesado, la productividad es baja y el deseo de salir corriendo, muy alto. Hay diversos factores que conforman e intervienen en el salario emocional, entre ellos:

La distancia al trabajo. En una ciudad tan caótica como la nuestra, los desplazamientos consumen gran parte del día. Si el tiempo que nos toma ir de la casa al trabajo y viceversa no nos permite tener una vida fuera de la oficina, nos sentiremos muy desgastados y desmotivados. Por eso es importante tener un trabajo relativamente cerca de casa e incluso, si la empresa brinda la opción, trabajar a distancia algunos días.

Retos constantes y posibilidad de crecimiento. Un trabajo rutinario y sin posibilidades de cambio termina por hartar a cualquiera. Es importante que el trabajo ofrezca desafíos, que favorezca la creatividad y el aprendizaje constante. Si caemos en la monotonía, nos sentiremos frustrados.

Sentirse valorado. No somos máquinas que viven para trabajar, y es importante que el trabajo no nos haga sentir que así somos percibidos. Cuando el trabajo ofrece equilibrio entre nuestra vida personal y profesional, cuando la empresa se preocupa por nuestras necesidades e intereses, cuando nos hacen sentir que nuestras opiniones son valoradas y existe la posibilidad de implementar nuestras ideas para mejorar las cosas, nos sentimos mucho más satisfechos.

Victor Pauchet, un médico francés que impulsó innovaciones quirúrgicas, decía que “El trabajo más productivo es el que sale de las manos de un hombre contento”. Si no te sientes satisfecho en tu trabajo, quizá sea necesario cuestionarte qué es lo que te hace falta.

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