Familiares

Comunicación y problemas

Es en nuestras decisiones, acciones y palabras que surgen muchos de los problemas; todo parte de malos entendidos, interpretaciones erróneas y falta de claridad. Pues muchas veces no se trata las cosas en sí mismas, sino de la forma en que nos comunicamos respecto a ellas.

Sea verbalmente, a través textos, gestos o el medio que decidamos, es la comunicación la que nos puede llevar más cerca o más lejos de los otros. Sin embargo, no es infalible, y con frecuencia los mensajes pueden comprenderse de forma diferente o llevarnos a conclusiones muy alejadas de la realidad. Incluso si no hay una aparente diferencia en la comprensión del mensaje, puede ser la percepción de importancia lo que nos lleve a los conflictos

Las palabras tienen más poder del que imaginamos. Configuran nuestras percepciones y dan significado a las cosas. La forma en que decimos las cosas es tan importante como lo que decimos y cuando la comunicación no es óptima, difícilmente lo serán nuestras relaciones.

Existen varios errores que las personas cometemos a la hora de intentar comunicarnos; son cosas que quizá no veamos como graves o no le demos la importancia necesaria, pero es necesario estar atentos, pues una mala comunicación no sólo afecta nuestra comprensión, sino que pone barreras entre nosotros, las personas y las cosas que queremos.

Un error recurrente es hablar una posición impositiva o acusatoria, a menudo con el uso de la frase “es que tú”, “deberías”, “tienes que entender”, lo cual sólo provoca resistencia y resentimiento. Más efectivo sería partir del yo opino o yo siento, pues invita a la comprensión y la empatía.

También palabras como “nunca”, “siempre”, “todos” o “cada vez que”, pueden ser más perjudiciales de lo que creemos, pues no solo generalizan, sino que tienen el mensaje implícito de que las cosas no pueden cambiar. Así mismo, es importante ser capaces de separar al individuo de sus acciones; poner sobre la mesa los asuntos y no enjuiciar a aquel con quien hacemos el intento de comunicarnos.

Dicen que la mayoría de la gente no escucha para entender, sino para rebatir. Si partimos de una posición defensiva, queriendo tener la razón, en lugar de desde la empatía, ya estamos dificultando una mejor comprensión.

Es imposible entender todo de la manera más clara y sin confusiones todo el tiempo,
también es imposible asegurarnos de que nuestras palabras y acciones no serán interpretadas en forma equivocada. Sin embargo, ser un poquito más conscientes de la forma en que nos comunicamos y de que nuestras palabras pueden ser malinterpretadas, puede ayudarnos a evitar muchos conflictos y mejorar nuestras relaciones.

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