Relaciones de poder en la familia

relaciones de poder en la familiaLa familia, como cualquier grupo social, tiene dinámicas de poder. Y si no existe balance, habrá problemas.

Somos seres sociales y como tal, formar parte de un grupo está en nuestra naturaleza. Convivimos, compartimos e incluso nos influimos mutuamente. Y aunque no siempre percibimos de forma consciente esta influencia, de vez en cuando, cuando alguien se da cuenta de que tiene cierto poder, lo usa para que los demás se ajusten a sus deseos y necesidades.

Este poder también se manifiesta dentro de las familias y evoluciona con el paso del tiempo. Forma parte fundamental del sistema familiar y es afectado por factores sociales y de organización familiar. Por lo general, no suele estar en manos de una sola persona; sino que se distribuye dependiendo del tipo de decisiones que se tengan que tomar –por ejemplo, que alguien tenga el poder en las finanzas y otra persona en las decisiones del hogar–.

Existe mucha investigación en torno a la forma en que se da este poder dentro de una relación. Como la Teoría del Recurso, en la que el balance del poder está dado por lo que la persona brinda a la relación; por ejemplo, el monetario, que en una familia donde ambos esposos trabajen, podría estar más distribuido que en una donde sólo uno de los dos lo hace.

Aunque también hay factores menos tangibles, como qué tan involucrada está la persona en mantener la relación. El sociólogo Willard Waller acuñó en 1938 el Principio de Menor Interés para describir esta idea; la persona que está menos interesada en mantener la relación, es la que posee mayor poder, pues el otro pondrá un mayor esfuerzo en la relación.

Sin embargo, el problema está cuando el poder está desequilibrado y una persona lo utiliza para controlar, manipular o minimizar a los otros en la búsqueda de sus objetivos. A través de amenazas, castigos o palabras hirientes, la persona puede ejercer un poder sobre quienes le rodean, lle- nándolos de miedo y culpa. El abuso emocional, económico o físico son manifestaciones de este tipo de relaciones donde se ejerce un poder a través del mie- do y la manipulación.

Darnos cuenta de cuál es nuestra dinámica familiar y si existe o no un equilibrio en la distribución del poder, puede ayudarnos a mejorar la relación o indicarnos si es necesario alejarse de un entorno tóxico. es importante asegurarnos de que la forma en que se distribuye el poder en la familia no someta a ninguno de los miembros, sino que les ayude a desarrollarse plenamente. En algunos casos, será necesario buscar ayuda.

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