¿Es tu mente el enemigo de tu relación?

es tu mente el enemigo de tu relaciónNuestros pensamientos influyen en nuestra forma de interactuar, en nuestras decisiones y acciones. Si los que nos dominan son tóxicos, será muy difícil que tengamos una relación sana.

Hay quienes dicen que la vida no es complicada, que nosotros mismos nos la hacemos difícil; son nuestras perspectivas y actitudes lo que nos complica la existencia. Y si bien es verdad que hay circunstancias fuera de nuestras manos, que pueden poner a prueba incluso a la persona con la actitud más positiva; lo cierto es que con mayor frecuencia de la que creemos son nuestros pensamientos y suposiciones lo que nos hace infelices.

Damos interpretaciones a lo que ocurre a nuestro alrededor, analizamos palabras y acciones, y sacamos conclusiones que tomamos como certezas; en lugar de permitir un diálogo que nos ayude a aclarar cualquier malentendido que pudiera haber. Lo que hace que surjan conflictos o agrava los que ya había.

Con frecuencia lo que pensamos no corresponde a la realidad y si bien, hay muchas cosas que no dependen de nosotros, lo cierto es que nuestros pensamientos tienen más impacto de lo que creemos en nuestros problemas; especialmente si se trata de relaciones.

A veces puede parecer que nuestra mente tiene voluntad propia; antes de que nos demos cuenta nuestros pensamientos ya nos llevaron por caminos insospechados y de pronto es probable que nos encontremos reclamando a nuestra pareja por una historia que hemos creado en nuestra cabeza. Los pensamientos tóxicos son como un hábito, regresamos a ellos por inercia, pero combatirlos es posible.

Estamos acostumbrados a la idea de que la mente avanza sola y que los pensamientos simplemente llegan. Pero lo cierto es que somos responsables de lo que pensamos y si queremos evitarnos muchos problemas, un primer paso es ser conscientes del tipo de ideas que estamos dejando que nos gobiernen. Es necesario prestar atención para identificarlos en el momento que surjan y para ello conviene cuestionarnos qué hay detrás de nuestros conflictos.

Si bien puede haber razones muy válidas para que estés enojado con tu pareja, el problema viene cuando los pensamientos tóxicos interfieren en la discusión; ya que dañan la posibilidad de una comunicación asertiva y hacen el conflicto más grande.

Cuando te atrapes teniendo un pensamiento tóxico, toma un momento para respirar profundamente y trata de ver las cosas con una perspectiva más clara. Somos nosotros mismos quienes de forma inconsciente nos hemos puesto en esa posición y está en nuestras manos decidir tomar el control de nuestra mente, para asegurarnos de llevarla en una dirección que nos permita tener una vida más plena.

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