Padres tóxicos

padres toxicosLiberarse de personas tóxicas es necesario para nuestro bienestar, pero ¿qué pasa cuando son nuestros padres los que nos hacen daño?

Ser padres no es cosa fácil, no existen manuales y el aprendizaje se hace sobre la marcha. Los papás buscan hacer lo mejor posible; sin embargo, somos humanos y siempre habrá errores. El problema es cuando estos errores caen en dinámicas tóxicas que sólo dañan a los niños; con frecuencia perpetuando ciclos.

Existen situaciones muy evidentes en las que se manifiesta la toxicidad de una persona –como el abuso–, pero no siempre es tan claro. Y en el caso de los padres, puede ser muy difícil aprender a identificar y poner límites. Existen muchos tipos de padres tóxicos, pero generalmente no tienen intenciones malignas; suele tratarse de padres que están muy centrados en sí mismos, que no se dan cuenta de que los niños tienen necesidades, intereses y deseos propios.

En una relación sana, las emociones y preocupaciones de todos deben ser tomadas en cuenta. Pero para este tipo de padres lo más importante son ellos mismos, sus emociones e ideas. Con frecuencia ponen en manos de sus hijos la responsabilidad de consolarlos y hacerlos felices; lo que en ocasiones llevan a los hijos a suprimir y dejarse de lado para prestar atención a las necesidades de sus padres.

Las relaciones tóxicas suelen involucrar un alto grado de control a través de la culpa, actitudes pasivoagresivas e incluso el dinero. También es frecuente la minimización de la persona, a través de críticas constantes y “bromas” sobre su aspecto, cualidades o capacidades.

Los padres tóxicos suelen ser muy demandantes y críticos. Los hijos suelen ser inseguros y con un gran miedo al rechazo, así como dificultad para establecer límites.

Y este es uno de los aspectos en los que la línea parece más difusa. Los hijos deben crecer y tomar su propio camino, pero algunos padres pueden obstaculizar esto, ya que se rehúsan a dejar ir el control que tienen sobre la vida de sus hijos. No es que les impidan ser independientes, pero ponen en duda las decisiones de sus hijos y recurren a estrategias de manipulación para que cambien sus opiniones y decisiones para satisfacerlos.

Crecer con padres tóxicos puede afectar nuestra vida adulta y poner barreras en nuestro desarrollo, pero no es irresoluble; es posible aprender a construir relaciones más sanas con nuestros padres y a no repetir sus errores. E incluso si ellos no están dispuestos a hacer cambios, es importante hacer un trabajo emocional para romper el patrón y estar mejor con nosotros mismos y quienes nos rodean.

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