Bajar de peso - dietas

Obesidad Emocional

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Escrito por: Chuchi González.

 

El 22 de septiembre de 2010 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) determinó que México ocupa el primer lugar en obesidad, entre los países miembros de esa organización. Ya en su momento, 25 de enero de este año, el presidente Felipe Calderón sostuvo que México ocupa el primer lugar en obesidad infantil y adulta, así como el primer lugar en diabetes infantil.

 

Lejos de ser meros datos, estas declaraciones anuncian un presente de enfermedades relacionadas con la obesidad como la diabetes, los problemas cardíacos, de columna, hipertensión, circulación, entre otros; pero también “denuncian” la conversación interna que como sociedad tenemos en relación al valor salud. ¿Cuál es el valor que le das a tu vida?

 

Mucha gente se observa como una parte, y los seres humanos somos un todo, dicen que somos lo que comemos, pero no olvidemos que también somos lo que pensamos. Somos producto de nuestras interrelaciones con el mundo y las interpretaciones que hacemos de ellas; y desde ahí la obesidad no es algo que simplemente nos sucede; no es sólo algo que proviene de “los genes”, proviene de nuestros hábitos de conducta, de nuestras creencias, de nuestras postergaciones, de nuestras emociones. De quienes somos frente a nosotros mismos y a los demás.

Desde este punto de vista, dejamos de un lado los problemas biológicos que pueden hacer que una persona no pueda lograr mantener un peso ideal o adelgazar con un plan equilibrado y actividad física. Vamos a concentrarnos en ese “desquite” que tenemos cuando las cosas salen mal, en el comer emocional, pero en un comer no sólo alimentos, sino también “emociones”, en el tragarnos lo que nos sucede, lo que nos duele, lo que nos hiere, lo que genera frustración, angustia, y estrés.

Se dice que las emociones engordan nuestros tejidos, sin importar si son placenteras o dis-placenteras, dado que si “reprimimos” ¿dónde creen que van a parar?

Cuando uno hace las paces con su ser emocional, todo fluye; y por ende el metabolismo. Dormimos mejor, nos alimentamos sanamente, tomamos el agua necesaria, hacemos ejercicios, la piel se ve renovada; la vida fluye; nada se estanca, la grasa, las toxinas; todo transita con liviandad.

Toda mejora en nuestro jardín interior se refleja en el exterior. ¿Quiero decir que si comemos comida chatarra adelgazaremos si nos encontramos alegres? ¿Qué los panecillos dulces no nos engordan si nos sentimos plenas porque podemos decir NO cuando queremos decir NO? ¿Qué las frituras no tendrán ningún efecto negativo sobre la celulitis si me atrevo a reír o llorar cuando lo sienta? No, en absoluto.

Digo que si expreso mis emociones, me auto asisto, me las permito vivir, no las escondo, no las evado, nos las resisto; si comienzo a vivir la vida desde un contexto de abundancia, y gratitud; si cambio mi forma de hablarme y comienzo a llamarme con un discurso amoroso, “no voy a tener la necesidad de elegir alimentos que son agresivos para mi salud, porque me siento consciente de mi vida, amo mi vida, y mí ser”. ¿Entiendes? Esto no implica que “tenemos prohibido” comernos una pastel o tomar una refresco, implica que ese amor propio se traslada a las elecciones que hacemos para nutrirnos, que nos podemos dar ”gustitos” pero que sabemos establecer un vínculo saludable con lo que comemos-decimos- elegimos y sobre todo, hemos aprendido a ponernos “límites”.

Todos los conflictos comienzan en “nuestra mente”, en las conversaciones internas que tenemos respecto de nosotros mismos, de nuestra auto-imagen, de quienes somos y que deberíamos ser. Si aprendemos a entrenar nuestra mente, a preguntarnos por qué hacemos lo que hacemos, para qué lo hacemos, y sobre todo a hacernos responsable de nuestras elecciones, podremos cambiar el vínculo con la comida y con la vida. Como especialista en coaching para adelgazar, sabemos que un cuerpo con dieta y ejercicio –sin problemas propios de la biología como tiroides o algún otro que lo impida- puede adelgazar.

Adelgazar no es el problema, el problema es mantener la conducta para hacerlo.

Sostener en el tiempo el compromiso de “declarar querer adelgazar y hacerlo”; no caer en vanas tentaciones o distracciones.

 

En nuestro interior está la clave de todo. Nuestro mejor futuro depende de hoy.

Blog: http://womeninfreedom.blogspot.com

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