
El tamaño y la forma de los platos también influyen en la ingesta de calorías, utilizar un plato llano en lugar de uno hondo puede llevar a comer un 22% menos de cantidad.
A diario, cada individuo toma, de media, más de 250 decisiones relacionadas con la comida, según los investigadores del comportamiento alimentario. Desde elegir el desayuno -¿salado o dulce? ¿magdalenas o pan?...- hasta la porción que se va a tomar de cada alimento, y así a lo largo de toda la jornada, cada día de la semana.
La cantidad de comida que se toma no sólo depende de las características sensoriales (gusto, olor o textura) de los alimentos. La iluminación, la música y el ruido del lugar donde se come y las cualidades inherentes de la propia comida (temperatura, color, aroma...) marcan la diferencia entre comer más o menos.
De igual modo, la disponibilidad, la comodidad y la cercanía de los alimentos facilitan su mayor consumo, aunque éstos sean poco recomendables. Las preferencias y aversiones, los condicionantes familiares y culturales, la compañía o incluso el tamaño tanto del alimento como del envase o la vajilla donde se sirve son factores que también determinan el resultado de la elección. De hecho, se estima que pasar de un plato hondo a uno llano puede llevar a servirse y comer hasta un 22% menos. Recurrir a platos pequeños para comer resulta una ayuda inestimable cuando se desea comer menos.
http://revista.consumer.es/web/es/20101001/alimentacion/75683.php
