¿Te cuesta trabajo seguir tu dieta? ¿Has probado todas las que te recomiendan tus amigas y no bajas de peso? Tal vez deberías tomar en cuenta que lo que funciona para ellas no te hace efecto porque tienes una personalidad diferente.
Aquí te explicamos cómo se relaciona la personalidad con tu alimentación y te daremos unos tips para que elijas una dieta según tu forma de ser.
Existen tres características de la personalidad que se relacionan con el éxito o fracaso de tu dieta.
El optimismo
Las personas que tienden a ser muy optimistas suelen sabotear su dieta porque creen que una botana que se les antoja, un taco extra o un chocolate a media tarde no afectarán demasiado y que al final verán buenos resultados. El problema es que si hacen esto muy seguido bajarán muy poco o engordarán, y es así como deciden dejar la dieta porque, de todos modos, no funciona.
Los optimistas también suelen subestimar los riesgos de enfermedades como la diabetes o la hipertensión, y descuidan por ello su dieta. Consideran que al final todo saldrá bien.
Una manera de aprovechar el optimismo es a la hora de elegir comidas. Si no te gustan los vegetales, el pescado, o algún otro tipo de alimento, puedes prepararlo de una forma nueva que vaya más con tus gustos. Pídele a tu pareja o a una amiga que te lo prepare sin decirte cómo para que sea una sorpresa.
Experimenta con condimentos o aderezos. El secreto está en mentalizarte positivamente. Piensa que quizás lo que vas a comer no sabe tan mal como te imaginas, incluso puede llegar a gustarte.
La capacidad de autoanálisis
Si eres una mujer que tiende a fijarse mucho en cada centímetro de su cuerpo (por dentro y por fuera), entonces tienes una alta capacidad de autoanálisis. Este tipo de personas tienden a seguir las dietas más estrictamente y en su mayoría ven buenos resultados. Son analíticos, disciplinados y se enfocan mucho en sus objetivos a largo plazo. También suelen ser más realistas, por lo que comprenden mejor los efectos de sucumbir a la tentación de la comida.
El problema es cuando tú no eres así. Las personas que no prestan particular atención a su cuerpo o a sus hábitos suelen tener más problemas para bajar de peso. Les cuesta trabajo encontrar la razón por la cual la dieta no está funcionando.
Lo que puedes hacer si tú no eres muy autoanalítica es buscar objetivos pequeños a corto plazo. De esta manera podrás ponerle mayor atención a una sola cosa y te será más fácil lograrlo. Por ejemplo, podrías decidir bajar 1 kilo por mes o correr 10 minutos diarios por dos semanas.
Con objetivos sencillos te será más fácil bajar de peso aunque, eso sí, probablemente te tomará más tiempo alcanzar el peso ideal. La paciencia y la perseverancia son la clave. Al final habrás perdido peso y adquirido buenos hábitos que beneficiarán tu salud.
La innovación
Las personas que son innovadoras o creativas llegan a tener problemas con la dieta porque les gusta explorar nuevas alternativas más que seguir con los mismos hábitos durante mucho tiempo. No dudarán en probar el nuevo chocolate que vieron en la tele, o en ir al restaurante recién inaugurado, o en incursionar en la gastronomía internacional.
Todo esto contribuye a que subas de peso sin darte cuenta y que, al momento de seguir una dieta, te topes con un régimen y con una disciplina que te cuesta trabajo mantener.
En este caso, lo más recomendable es que busques una dieta en la que tú elijas de una variedad de alimentos sanos, sin que se te marque qué vas a comer y cuándo. Una dieta con límite de calorías es una buena opción. Dedícate a experimentar con las combinaciones de comidas, prueba las que no conozcas o prepáralas de otra manera. Da rienda suelta a tu creatividad.
Fuente: International Journal of Obesity
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