Muchas mujeres utilizan fajas cotidianamente para dar mejor forma a su cuerpo y lucir más delgadas. Esto es un grave error, pues a la larga tiene un efecto contraproducente en la figura.
El uso de fajas produce exactamente el efecto contrario al que realmente se desea lograr, en el caso que la motivación sea estética. Si se la utiliza en la zona media, lo seguro es que aumente la flacidez abdominal.
Conviene no usarlas a menos que haya una razón médica, como puede ser el caso de una hernia abdominal o inguinal. La razón es que la inmovilización de la musculatura, por efecto de la presión que ejerce la faja, reemplaza artificialmente el trabajo que debería hacer el músculo. El cuerpo, por ley de economía, disminuye la estimulación en esa zona, el resultado es una musculatura débil y con falta de tono muscular.
La faja, impide que el tejido muscular y de la piel trabaje durante el día, en ese juego de contracción y relajación que se produce cuando te mueves o debes sostener una postura. Asimismo, no permite oponerse a la fuerza de gravedad.
Por eso, la mejor opción para tener un cuerpo torneado es haciendo ejercicio y llevando una dieta saludable.
Fuente: A Perder Peso
