Tal vez te hayas fijado que en gran parte de los casos, las personas con sobrepeso o con obesidad suelen tener familiares o amigos cercanos con una complexión similar. Esto tiene una razón biológica y se relaciona con la función cerebral, en particular con las llamadas neuronas espejo.
Estas neuronas fueron descubiertas casi por accidente en estudios con primates. Son las que nos permiten ponernos, cerebralmente, en los zapatos del otro. Cuando vez a una persona que se da un golpe y dices “hasta a mí me dolió”, es un claro ejemplo, pues se ha demostrado que en estos casos, las neuronas espejo tienen la misma reacción que si te hubieras dado tú el golpe.
Pero también, son las responsables del aprendizaje por imitación. Según las investigaciones citadas por Science Daily, esta función se encuentra completamente desarrollada desde los 6 o 7 años. Gracias a ellas imitamos los movimientos, expresiones y demás comportamientos de las personas con quienes convivimos más cercanamente, particularmente los padres.
Entonces, si papá y mamá tienen malos hábitos alimenticios (comer muchos pasteles, picar entre comidas, incluso comer muy rápido), es muy probable que los hijos desarrollen hábitos similares y, por lo tanto, problemas de sobrepeso y obesidad desde muy pequeños.
Ya en la edad adulta, si frecuentamos a personas que tienen mala alimentación, es probable que terminemos imitándolos sin siquiera darnos cuenta. Si a esto le añadimos el bombardeo mediático sobre la comida (en cine, televisión, incluso en la vía pública), es mucho más probable que comamos más de lo que necesitamos, y que en general nuestra dieta no sea saludable. Este es uno de los factores que han contribuido a la epidemia de sobrepeso y obesidad que se vive ahora a nivel mundial.
Escrito por: Nahiely Aquino
