Bajar de peso - dietas

Comer “normal” o comer “saludable”

comer-sano-o-comer-saludableComo se ha dicho e investigado hasta el cansancio, las causas de los desórdenes alimenticios son varias y las combinaciones infinitas. Sin embargo, uno de los matices que he notado en los últimos tiempos es el énfasis, diría yo exagerado, en la parte saludable o nutritiva de los alimentos. Esto parece ser una corriente que empezó en los 80, lo cual es interesante desde el punto de vista que esa es también la década en que los desórdenes alimenticios empezaron a aumentar descontroladamente.

No estoy diciendo que antes no los había, pero a partir de los 80 o aumentaron o empezaron a salir más a la luz. Ahora la preocupación por el contenido nutritivo de los alimentos se ha convertido en otra obsesión y es casi imposible abordar el tema del comer “normal” sin caer en el tema de azúcar, grasas, proteínas, etc., lo cual hace aun más complicado el resolver los problemas de alimentación.

Incluso los términos son confusos. Entonces aclaremos: ¿es comer “normal” y “saludable” lo mismo? Si no es así, ¿en qué se diferencian? ¿Son los dos conceptos compatibles o mutuamente excluyentes? ¿Es uno mejor que el otro? Aunque la gente puede asumir que comer sano y “normal” es lo mismo, no lo son. El objetivo de una alimentación sana es hacer un consumo seguro de alimentos nutritivos en la reducción de la ingesta de alimentos que si consumidos en cantidad pueden perjudicar la salud.

El comer “normal,” por el contrario, significa elegir y consumir alimentos de acuerdo a las normas consciente e intuitivas de apetito: 1) Comer cuando tienes hambre, 2) Elegir los alimentos que te van a satisfacer en ese momento, 3) Comer con conciencia y el disfrutarlo, y 4) Dejar de comer cuando estamos llenos o satisfechos.

Piénsalo de esta manera: La alimentación saludable nos enseña el qué comer y el comer “normal” nos enseña el cómo del asunto.

La información nutricional—el qué comer—está siempre cambiando, ya que los investigadores descubren más y más sobre el efecto de los alimentos en la salud y la longevidad. Por ejemplo, se nos dijo que el atún proporcionaba una vida sana, baja en grasa, y alta en proteínas hasta que descubrieron que pueden contener altos niveles de mercurio y se dijo entonces que se debe comer con moderación. Otro ejemplo es la forma en que fueron disuadidos de comer huevos cuando la investigación señaló que aumentan nuestro colesterol “malo”, pero ahora dice que comer unos cuantos huevos a la semana está bien.

Comer cuando se siente un hambre moderada, cuando su cuerpo necesita combustible, lo que predispone a disfrutar de más comida, es lo más recomendable. Masticar bien los alimentos y dejar reposar en la lengua para que su paladar puede hacer su trabajo el de enviar señales de saciedad al cerebro, también es bueno.

Ahora el dilema o problema se presenta cuando queremos alimentarnos a la perfección, es decir queremos comer normal y saludable, algo casi imposible de lograr todo el tiempo. Tratar de comer tanto para la salud y de acuerdo con el apetito puede hacer que te duela la cabeza.

Lo oigo todo el tiempo, clientes lamentándose de que no pueden encontrar la manera de comer de manera saludable y “con normalidad” porque se sienten presionados a hacer las dos cosas. Esta doble fidelidad es más complicada por la dificultad de separar la alimentación saludable de la dieta. Cuando usted come una ensalada, ¿es porque quieres perder peso o porque el cuerpo ansía verduras de hojas verdes? Cuando renuncia al postre, ¿es porque está realmente repleto o porque tiene miedo de las calorías?

Otro efecto negativo del querer adherirse a un comer saludable constante es que la persona termina auto-saboteándose. Muchos de mis clientes están tan cansados de comer carne asada y verduras que terminan rebelándose y comiendo lo peor, inclusive más y de menos calidad nutricional que si se hubieran permitido unos cuantos desde un principio. Esto sucede porque este tipo de restricciones tienden a caer en el patrón de pensamiento disfuncional del todo o nada.

Así que como es humanamente imposible comer bajo en calorías o solo lo nutritivo TODO EL TIEMPO, apenas se sale uno un poco del plan, el efecto psicológico es pensar que se ha arruinado todo, que no lo hemos hecho bien y por lo tanto que no vale la pena seguir intentándolo. Esto es el típico pensamiento distorsionado presente en toda persona que presenta tendencias de un desorden alimenticio diagnosticado.

La solución es tratar de buscar una manera de fusionar los dos o encontrar un término medio, teniendo en cuenta que los dos son aceptables y no excluyentes. Así unos días tendrás mas apetito por algo de mayor contenido graso o azúcar y si se lo permites a tu cuerpo, te darás cuenta que está bien y que tú mismo cuerpo te pedirá otros alimentos más saludables en otros momentos, pues al fin y al cabo necesita los dos. Escúchate a ti mismo, en ti están las respuestas.

Escrito por: Isabel Kirk

www.desordenesalimenticios-online.com

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