
Autora: Chuchi González.
Con una mirada aguda, quiero que repases tu compromiso con tu salud, tu alimentación y tu actividad física. ¿Es conflictivo o saludable? Si tu salud fuese tu pareja, ¿Tienes la relación que siempre soñaste?
A medida que vamos creciendo, nuestros cuerpos van cambiando, no tenemos la misma lozanía de la niñez; la grasa corporal busca en su cauce un lugar donde hospedarse, y en la mayoría de nosotras lo hace en: glúteos, cintura, y cadera; en otras abdomen, cintura y brazos. Apenas comienzan “los rollitos o llantitas” los miramos con desconfianza, los pellizcamos pero al cabo de un tiempo “los olvidamos”; quiero decir, sabemos que están ahí, se hacen evidentes al calzarnos un pantalón, salen vigorosos por encima de la cintura; pero no ocupamos muchas veces nuestras fuerzas para hacer algo por ellos.
Con tanta invasión de belleza comercial, a veces nos desentendemos, escuchamos hablar de la obesidad u el sobrepeso y creemos que es tan sólo una cuestión estética.
Sin embargo, el exceso de grasa corporal hoy es un flagelo en el mundo; según un informe de la Organización Mundial de la Salud, “en el mundo mueren más personas por obesidad y sobrepeso que por desnutrición,” en México el 70% de la población adulta tiene un índice de masa corporal inadecuada; el 26% de los adultos tienen colesterol elevado.
A simple vista, los números son sólo números, puede impactar o no, de hecho muchas personas con exceso tienen la creencia que no necesitan adelgazar.
Tal vez el error está planteado desde una óptica externa, desde lo que es atractivo o seductor; cuando en realidad se trata de un problema íntimo y conflictivo relacionado con la salud y el amor propio.
Pensarás ¿Qué tiene que ver el amor propio con un desayuno rico en grasas saturadas e hipocalórico? Tiene mucho, pues se trata de tus elecciones.
La gran pregunta es ¿Para qué no te cuidas?
Tus elecciones pueden tener una gran incidencia en las tradiciones familiares, se dice que un niño que tiene uno de los dos padres adultos, tiene de 3 a 4 veces mayor riesgo de ser obeso en la adultez. En todo este artículo estoy refierendóme a los problemas de la obesidad y sobrepeso que no tienen una causa genética o biológica; sino que proviene de malos hábitos: alimentación desequilibrada y sedentarismo. Pero si eres mayor, si ya tienes capacidad de distinguir lo que te hace bien o te hace daño; ¿Para qué elegir esto último? ¿Por el placer de unos segundos?
Nuestra salud es un valor que debemos re-valorizar; y no se extiende sólo a lo físico, sino también a lo emocional. Vivimos en automático creyendo que todo lo que tenemos nos corresponder por derecho propio, sin embargo, cuando un evento imprevisto no sitúa en una posición de peligro añoramos lo perdido.
La obesidad y el sobrepeso traen infinidades de complicaciones; como profesional motivacional, desde el dominio emocional suele producirse: marginación, sentimiento de rechazo, depresión, aislamiento social, baja autoestima, auto-crítica desacerbada, etc.
En el organismo estos excesos nos orillan a la diabetes, hipertensión, enfermedades
cardiovasculares, reuma, problemas de respiración y articulaciones, aumentan los riesgos de cáncer de mama, endometrio, ovarios; frigidez, várices, edemas, celulitis, entre otras.
La pregunta de tu vida es ¿Vale la pena asumir potencialmente estos riesgos por un deseo incontrolable de rosquillas?
Tú vales. Pero es imprescindible que tú lo creas. Cuando amas a alguien ¿Cómo lo tratas? Piensa si se corresponde con lo que haces contigo misma.
