Para contrarrestar los efectos engordantes y nocivos para el organismo de las comidas rápidas, desde hace algunas décadas se puso en marcha un movimiento contrario llamado slow food (comida lenta).
Este tiene por objetivo concienciar a aquellos que necesitan bajar de peso, y cuidar su salud a modificar hábitos alimentarios que se verán reflejados en la pérdida peso, el aspecto físico y en la calidad de vida.
Si necesitas perder peso, el slow food es una alternativa diferente y saludable para lograrlo. Pero para ello es importante saber cómo funciona y cuáles son sus características.
Características del slow food para bajar de peso:
- Propone consumir mayoritariamente alimentos frescos cultivados en huertas orgánicas. Esto reduciría la ingesta de conservantes, colorantes y otras sustancias que pueden provocar una reacción metabólica que impida perder peso, como por ejemplo la sal oculta en los alimentos.
- Otra de las premisas es elegir alimentos orgánicos, es decir, aquellos alimentos que son cultivados de manera natural, sin manipulación genética y sin el uso de fertilizantes ni pesticidas. Estos alimentos no son cultivados a gran escala. No sólo los vegetales o cereales entran dentro de este grupo de alimentos, sino también las carnes, los lácteos y las bebidas.
- Otro de los puntos importantes que tienes que tener presente si te interesa el slow food para adelgazar, es la forma de cocción. Este movimiento recomienda cocinar los vegetales y cereales al vapor, carnes a la parrilla u horno sin el agregado de aceites.
- Asimismo, este movimiento propone conectarse con el alimento al momento de comer. No todo se limita a masticar y tragar, sino a tomar conciencia de que el alimento es vida, energía y que es placentero y es necesario disfrutarlo.
En conclusión slow foods sugiere perder peso volviendo a las fuentes, tomando de la naturaleza los alimentos y distribuyéndolos adecuadamente durante el día, evitando las grandes comilonas y los alimentos industrializados.
Poner en práctica el slow food no sólo te hará ver más delgada/o, sino que te hará sentir mejor, con más vitalidad y con menos factores de riesgo que puedan afectar tu salud.
Por último, quería dejarles abierta una pregunta para reflexionar ¿Comemos para vivir o vivimos para comer?
