¿Estás embarazada y te preocupa cómo bajar de peso después de tener a tu bebé? O ¿acabas de dar a luz y hacer ejercicio es la última de tus preocupaciones? De cualquier modo, espero que estos tips te ayuden a recuperar y mantener un peso ideal.
Yo soy mamá de 4 niños y he logrado ponerme mis jeans favoritos bastante rápido después de tener a mis hijos. He observado que las mujeres que conseguimos esto tenemos algunas cosas en común.
No uses el embarazo como excusa para comer de más. Al contrario, es cuando más estricta debes ser respecto a tu dieta y a la nutrición. La comida chatarra dará como resultado un bebé pequeño y una mamá grande (y además ambos estarán desnutridos). Mejor utiliza esta etapa para cambiar de hábitos, pues esto te permitirá educar mejor a tus hijos respecto a la alimentación.
Amamanta a tu bebé. No hay forma más rápida de quemar 500-700 calorías al día sin hacer más que estar sentada. Algo del peso que ganas con el embarazo es precisamente para la lactancia, para que tengas suficiente grasa que quemar en la producción de leche. Si no amamantas a tu hijo, ¿adivina qué?, ese peso se queda acumulado.
Camina todos los días. Es el mejor ejercicio para mamás. No hace mucha presión en tus articulaciones, y no necesitas una niñera para hacerlo, sino que puedes dar un paseo con tu pequeño en brazos. Además, el sol te ayudará a regular tu ciclo de sueño (y el de tu bebé también) para que no tengas problemas para dormir de noche. Otra ventaja es que puede ayudarte a prevenir la depresión posparto.
“Ponte” a tu bebé. Usar un canguro para cargar a tu bebé te ayudará a quemar muchas calorías en el día. Además te permite mantenerte más activa, y es más cómodo que traer la carreola o el portabebés a todos lados.
Doma esos antojos. Las mamás que acaban de dar a luz tienden a tener bajos niveles de serotonina, lo que provoca el antojo de algo dulce. Puedes saciarlos un poco con frutas o poniéndote activa. Otra causa de estos antojos es una mala nutrición. El cuidado de la dieta es esencial para bajar de peso en esta etapa, y para la lactancia. Consulta a una nutrióloga para que te valore y pueda asesorarte mejor.
Evita la cafeína. Aunque un café puede cargarte las pilas un rato, después de dará el “bajón” y te sentirás más cansada. Cuando esto sucede, mucha gente se va derechito a los bocadillos dulces para recargarse. Es el peor error.
Descansa lo suficiente. Más fácil decirlo que hacerlo para una mamá, sobre todo si eres primeriza. Sin embargo, en la medida de lo posible, debes tomar siestas a la par de tu bebé. Si tú duermes bien, el bebé duerme bien (y papá también, por lo que tal vez tenga energías de cuidarlo algunas tardes para que tú descanses).
Sé paciente. Hay que ser realistas. No esperes que te quepan tus jeans favoritos a las pocas semanas de haber dado a luz. En el ínter, puedes apreciar tus nuevas curvas femeninas que halagan a tu cuerpo de una forma que ninguna dieta puede. Goza con este cuerpo que hace cosas tan maravillosas como dar vida. Es probable que tu pareja sea más comprensivo que tú sobre los cambios en tu fisonomía. Y sobre todo, disfruta a tu nuevo bebé.
Escrito por: nickdivine
