Abriendo alas

¿Cómo ser madre y padre?

Es un hecho que no todos los niños tienen una figura paterna. Sea por desconocimiento, irresponsabilidad o causas ajenas a la voluntad del padre, lo cierto es que muchos niños crecen sin papá. Sin embargo, esto no impide a las madres solteras hacer lo posible por cubrir las necesidades materiales y emocionales del niño.

Se dice de forma afectiva que esa madre, es también padre a la vez. Pues sin el apoyo de un par, debe asumir toda la responsabilidad del niño. Pero ¿hasta qué punto se puede ser madre y padre a la vez? ¿Se puede sustituir la figura paterna?

Lo cierto es que en la sociedad actual las diferencias respecto a los roles que cumplen papá y mamá ya no son tan marcadas. La idea de madre-cuidadora y padre-proveedor han quedado atrás. Pero lo cierto es que hombres y mujeres son muy diferentes, por lo que es muy difícil esa idea de “suplir al padre”. Sin embargo, esto no significa que el niño tendrá necesariamente carencias.

La colaboración se ha hecho tema central en el desarrollo de los niños y ambos deben brindar afecto, educación, alimento y todas las cuestiones materiales. Pero cuando un padre se ausenta, las dificultades de no tener con quién compartir las decisiones, inquietudes y cuidados, pueden hacernos sentir rebasadas en ocasiones. Existen dificultades, como el hallar ese balance entre la figura más autoritaria y la más flexible –que cuando están ambos, suelen repartir–. O la dificultad para compaginar el trabajo con el tiempo que les dedicamos a los niños.

No es fácil ser madre y padre a la vez. Por eso es necesario saber cuándo debemos pedir ayuda. No debemos tratar de ser perfectas, ni volcarnos por completo al pequeño. Tampoco debemos hablar mal del padre a nuestros hijos, debemos hacerle saber que cuentan con nosotras y que aunque el padre no esté presente, mamá estará ahí para él o ella.

 

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