Pareja

Cuando el príncipe azul acaba con tus espejismos



Al principio, tus relaciones marchan sobre ruedas. ¡El amor, ah, el amor! Todo es color de rosa. Con el correr del tiempo, comienzas a ver en el otro, defectos que al principio no notabas.  Desafortunadamente, la persona con la que te encuentras no es como realmente suponías, y te desencantas. Si esto te ha sucedido en varias oportunidades, tal vez sea recomendable que eches un vistazo a tus filtros perceptivos y los adecúes para lograr relaciones amorosas más duraderas.


Antes que nada, este artículo va dirigido a aquellas personas que desean lograr una pareja estable, y se ven inmersas en situaciones relativamente fugaces. Si esto no te molesta en absoluto, es más, esta forma de vincularte te hace sentir bien, ¡pues adelante! Es tu manera de establecer una conexión romántica satisfactoria, y si estar inmerso o inmersa en este tipo de relaciones es tu clave para una vida feliz, disfrútalas con la mayor honestidad posible, hacia ti y hacia los demás seres involucrados.
El conflicto se presenta frente a quienes desean entablar un vínculo formal y perdurable, pero que al poco tiempo de haberla iniciado se desencantan por actitudes o defectos que descubren en la otra persona. Esto es algo que siempre puede pasar, ya que es imposible conocer el 100% de quienes nos rodean aunque convivamos con ellos durante largos años. No obstante, es posible poner un punto final a una serie de desengaños amorosos a repetición, si usamos nuestros filtros perceptivos a nuestro favor, en vez de dejarnos dominar por ellos.
Filtros perceptivos Nuestra manera de percibir el mundo es a través de filtros perceptivos que tienen un efecto trascendentalCréeme que es bien posible estar enamorada de alguien que ronca, es un tanto desordenado o se pone de mal humor al manejar, estas características distintivas son las que en definitiva dan un color cálido y peculiar a las relaciones humanas en cómo nos sentimos. Estos filtros están constituidos por todas las presunciones que tenemos acerca de la realidad que nos rodea, nuestras creencias, las actitudes que adoptamos en relación con nosotros mismos y otras personas, las experiencias pasadas, nuestras expectativas sobre el momento actual y la manera en la cual experimentamos toda esta información. A nosotros nos parece que estos filtros son “la verdad” o “la realidad”, ya que procesamos todo desde nuestro punto de vista y le damos nuestra propia y particular interpretación.
Si al conocer a una nueva persona la tomamos en cuenta desde la perspectiva de que será nuestra media naranja o el príncipe azul, le estaremos endilgando a ese individuo la responsabilidad de nuestra satisfacción personal y plenitud emocional. ¡Los príncipes azules destiñen! Mejor enfócate en la búsqueda de una pareja que te complemente en algunos aspectos y aumente tu sensación de plenitud y bienestar, si no estarás alimentando una relación de dependencia en la que te resulta completamente indispensable distorsionar los filtros de la realidad para que se sostenga.
Para ver el mundo de otra manera, cambia los filtros perceptivos con los que lo miras y tu realidad cambiará de igual modo. La próxima vez que te relaciones con alguien, decide tú qué filtros vas a utilizar desde el comienzo. Una opción es elegir, por ejemplo, aplicar el filtro perceptivo de ver a la otra persona tal cual es, con nitidez: que sea alguien que te respete, trabaje, tenga valores como la sinceridad y el compañerismo, o lo que tú creas importante y priorices; no mires a la otra persona como la salvación de tu vida o quien llenará un vacío existencial, para no terminar nuevamente en una desilusión.
Si estás en una relación de pareja, esto le dará una nueva perspectiva al vínculo. Sólo se puede evitar ver la realidad por un tiempo determinado, y esto consume demasiada energía. Al cambiar los filtros perceptivos verás cosas que te agradan y te desagradan del otro. Créeme que es bien posible estar enamorado de alguien que ronca, es un tanto desordenado o se pone de mal humor al manejar su auto por el centro de la ciudad – estas características distintivas son las que en definitiva dan un color cálido y peculiar a las relaciones humanas.

Escrito por: Merlina Meiler Coach y Master en PNL Argentina.

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