Adolescentes

El rechazo en los adolescentes

La adolescencia y la pre-adolescencia son etapas muy importantes en el desarrollo de cualquier persona. Es en esta etapa que los jóvenes experimentan cambios físicos, psicológicos y comienzan a buscar su propia identidad. La pertenencia al grupo se convierte en una de sus principales preocupaciones y el temor al rechazo o la burla se hacen latentes.

Una de las fases del crecimiento de los hijos más temidas por muchos padres es la adolescencia. Llega el momento en que los  hijos deben empezar a encontrar su camino y desean alejarse lo más posible de la dominación de sus padres para conseguirlo. En su lugar, toda su atención y su deseo de aceptación se vuelcan a sus iguales, lo cual será determinante para su desarrollo social y su autoestima.

La adolescencia es una etapa confusa, ya no son niños, pero tampoco se han convertido en adultos. Los jóvenes necesitan encontrar su identidad y un grupo con el cual identificarse que les brinde seguridad. El miedo al rechazo está muy marcado en esta etapa debido a que su autoestima y capacidad para lidiar con sus emociones apenas está en desarrollo, es por eso que cualquier cosa puede tener un gran impacto en su autoestima.

Los adolescentes se encuentran sumamente susceptibles ante lo que ocurre en su grupo social, se presentan las presiones sociales  y se muestra rebeldía ante los padres, sobre todo si siente que se están interponiendo entre los intereses de su grupo social y, por ende, su pertenencia al grupo. El adolescente tiene miedo de no encajar y ser excluido, de ser rechazado. La crítica y el aislamiento del grupo social, puede a la larga provocar daños en su salud emocional, el rechazo genera sentimientos de angustia, depresión, afecta su sentimiento de valía y provoca una tendencia al aislamiento.

Los adolescentes rechazados suelen reaccionar ante el rechazo principalmente de dos formas: con actitudes agresivas o siendo sumisos. Mientras que los agresivos recurren a la violencia, los sumisos muestran tendencia al aislamiento y se muestran dóciles  ante los ataques de sus compañeros. Pero más allá de la forma en que el adolescente experimenta el rechazo, subyace como una de las principales causas que no han aprendido a lidiar con sus emociones de forma adecuada.

Es necesario que como padres estemos atentos, pues dada la naturaleza emancipadora de la adolescencia, es probable que no quieran acercarse a nosotros. Es importante comenzar a entablar el diálogo con nuestros hijos previo a la llegada de la adolescencia para que tengan confianza en nosotros, así como enseñarlos a expresar adecuadamente sus emociones, para que puedan enfrentar de mejor forma los retos de la adolescencia.

Los adolescentes necesitan espacio para ser y crecer, para aprender. No debemos presionarlos a hablar si no quieren, debemos permitirles su espacio y esperar a que se sientan listos para compartir con nosotros lo que sienten. Se requerirá mucha paciencia y comprensión, pero hacerle saber a los hijos que estamos ahí para ellos, puede ayudarlos a lidiar con los sentimientos de rechazo de una mejor manera.

Escrito por: Elena Pedrozo

 

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