Bienestar

¡No puedo paraaaaaar!

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Autora: Adriana Barroso

¿Te ha sucedido alguna vez que no puedes para de hacer alguna actividad? ¿Has seguido comiendo aún cuando ya no tienes hambre? ¿Te has descubierto pensando una y otra vez en lo mismo?

 

Bien, si este es tu caso, te invito a conocer la interrupción del ciclo de la experiencia llamada “Fijación”. La fijación se da cuando al surgir una necesidad no real buscamos satisfacerla y nos quedamos pegados al “satisfactor”.

Cuando nos encontramos en la fijación tenemos una gran necesidad de libertad; sin embargo, nuestros pensamientos (obsesiones) y nuestras acciones (compulsiones) nos tienen atados a esa actividad que finalmente no es el verdadero satisfactor. Por ejemplo: Me siento ansiosa por problemas en casa, entonces empiezo a comer buscando erróneamente la tranquilidad en los alimentos.

Generalmente esta interrupción nace cuando al niño no le fueron cubiertas sus necesidades o fueron frustradas repentinamente. Por ejemplo: Un niño necesita ser escuchado y pide tiempo a sus padres para platicar sus intereses con ellos, y éstos le compran un juguete nuevo para que se entretenga sólo porque ellos están muy ocupados. Con esta situación, esta criatura compensará, en el futuro, su necesidad de comunicación con cosas materiales, en el mejor de los casos.

Es importante marcar la diferencia entre hábitos y compulsiones:

Los hábitos son las conductas que realizamos todos los días a favor nuestro porque satisfacen una necesidad real y por lo tanto no generan culpa. Por ejemplo: desmaquillarnos en la noche, limpiar lo que está sucio.

Las compulsiones no producen satisfacción, nos dejan molestos, nos causan dependencia hacia ellas, no responden a necesidades reales.

La parte positiva de la fijación se da cuando podemos recordar para resolver problemas o situaciones de la vida diaria.

Te invito a que hagas una lista de tus rutinas y descubras cuáles son hábitos y cuáles son compulsiones (acciones) u obsesiones (pensamientos). Si quieres dar un paso más, cuando descubras una compulsión entra en contacto contigo y descubre cuál es tu verdadera necesidad, tu necesidad real: paz, reconocimiento, aceptación, amor, comprensión, etc.

Cuando logramos darnos cuenta de nuestra conducta y la aceptamos podemos cambiarla, y ser nosotros mismos quienes nos autolimitemos, dándonos la libertad que tanto anhelamos. Al llegar a ese momento, estamos en camino de la recuperación… ¡Ánimo!

Si tienes alguna duda o comentario puedes escribirme a la siguiente dirección de correo electrónico: adrianabarrosov@gmail.com

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